Programa de Mejora de la Información y Procedimientos de los Bancos Centrales en el Área de Remesas

La región de América Latina y el Caribe (ALC) recibe cada año flujos importantes de remesas, que los migrantes envían a sus países de origen. En 2009, estos flujos llegaron a 58,800 millones de USD, superando en un 50% a la suma de los flujos de inversión extranjera directa y la ayuda oficial externa para la región. Se estima que cada año se realizan alrededor de 150 millones de transacciones individuales que benefician a más de 20 millones de familias que reciben montos que promedian de 200 USD a 300 USD por envío.

Durante 2010, el ingreso por remesas internacionales que recibió la región de América Latina y el Caribe alcanzó 59,000 millones de dólares (USD), monto ligeramente superior al registrado en 2009. No obstante, en 2011 este flujo de recursos ha mostrado una recuperación significativa. Los efectos positivos de ese ingreso por remesas han sido ampliamente reconocidos:

  • En varios países de la región las remesas constituyen la fuente más importante de generación de divisas, por encima de las exportaciones de mercancías, de la inversión extranjera directa y de otros flujos de capital privado.
  • Las remesas contribuyen a aliviar la restricción de presupuesto y a fortalecer el gasto interno de las economías receptoras.
  • En las economías más pequeñas y en las de menores ingresos, las remesas alcanzan niveles muy significativos con relación al PIB.
  • Las transferencias de remesas contribuyen al desarrollo y profundización del sector financiero.
  • Las remesas han reducido la pobreza y mejorado los niveles de vida de millones de familias de la región, al permitir un mayor gasto en bienes de consumo, educación, salud y vivienda y una mayor inversión en pequeños negocios.
  • Una parte de las remesas se destina al gasto en capital humano (educación y salud) o en pequeños negocios, lo que ha fortalecido el potencial de crecimiento económico de largo plazo de las economías receptoras.